¡Viva el Monte! es un proyecto familiar de alimentación ubicado en Traslasierra,  Córdoba, que se basa en el cuidado del bosque autóctono. Todo empezó cuando Matías Fioretti y Cintia Jancik decidieron buscar un nuevo horizonte de vida ahí.  “En ese primer año que nos instalamos, hubo heladas tardías que arruinaron los frutales de la zona, teníamos poca plata y entonces fuimos a recolectar al monte”, rememora Matías. “Uno llegó a ese alimento por necesidad. Teníamos un bebé, estábamos sin trabajo, lejos de la familia, y ese fue el recurso que estaba. Inicialmente fue una búsqueda para la alimentación familiar, de a poco le fuimos sumando laburo, herramientas, pasamos de moler con mortero a tener un pequeño molino” , cuenta.

Así, esta pareja encontró en el monte mucho más de lo que entró a buscar. No tardaron en generar excedentes para vender en la feria de Las Rozas y crecer. Escuchando a los ancianos del lugar, recuperaron técnicas ancestrales de recolección y preparación del alimento.  Hoy dirigen una cooperativa que produce y acopia harina y panificados de algarroba, arropes de chañar, mistol, piquillín, jaleas, jugos, torrados y otros productos del monte autóctono respetando la naturaleza y su gente.

¡Viva el Monte! también nos abre los ojos a algo fundamental: la mayoría de las plantas del planeta son comestibles (hay 20.000 reconocidas y más por descubrir). Sin embargo, tres cuartos de las dietas del mundo salen de 12 especies de plantas y 5 animales. ¡Y sólo tres plantas (maíz, arroz y trigo) aportan el 60% de las calorías vegetales que quema toda la humanidad! Nuestra visión es tan estrecha como nuestra dieta. No vemos que los árboles nativos que están ahí desde siempre, los que no se sembraron, fertilizaron, regaron, son una enorme fuente de alimento (además de medicina, infusiones, tinturas, resinas, madera, sombra y saber ancestral).

Al mismo tiempo, ¡Viva el Monte! es un llamado a la defensa de los árboles de todos lados (el Amazonas es el caso más emblemático pero también es muy grave lo que pasa en Chaco y  Santiago del Estero). El desmonte para ganar tierras para la soja o negocios inmobiliarios, afecta la vida de miles de especies, intensifica los ciclos de sequías e inundaciones y eleva el calentamiento global. Los montes, percibidos como una maleza o obstáculo para la explotación, no sólo regulan todos estos ciclos vitales sino que también pueden ser una rica fuente de soberanía alimentaria.

¿Qué es la soberanía alimentaria?

Nadie mejor que Myriam Gorban para explicar por qué este concepto supera el de seguridad alimentaria. Se refiere al derecho de cada pueblo a definir sus propias políticas y estrategias de producción, distribución y consumo para garantizar una alimentación natural y suficiente para toda la población. Esto implica el respeto por la cultura local, la biodiversidad y una búsqueda agroecológica contrapuesta al modelo de producción basado en el uso masivo de la tierra, el monocultivo dependiente de insumos externos (semillas, plaguicidas, fertilizantes, maquinaria, etc.), la agricultura para la exportación y la consecuente eliminación de los bosques y contaminación de los ríos.

Myriam formó parte en 1996 del  puñado de argentinos que viajó a Roma para participar de la Cumbre Mundial sobre la Alimentación convocada por Naciones Unidas, el primero que reunió a líderes mundiales en torno al flagelo del hambre. Allí conoció la Vía Campesina que acuñó el concepto de “Soberanía Alimentaria”. Hoy, con sus 88 años, es la principal referente argentina en la materia. En 2013 logró formalizar la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria (CALISA) de la Escuela de Nutrición, en la Universidad de Buenos Aires. Este ámbito propicia el intercambio de ideas entre docentes, estudiantes y especialistas.

Myriam se dedica a luchar contra el modo predominante de producción y consumo de alimentos, apoyando la agricultura familiar e indígena para enfriar el planeta. También contra-resta las millonarias campañas publicitarias de las grandes empresas con acciones que advierten que nuestros platos están envenenados. “Nada de caja, ni etiquetado. Lo más fresco y natural posible. Ir a la verdulería, ir a la carnicería, no queda otra. Alimentos naturales. Lo que pasa es que exigen elaborar. Una cosa es la prepizza y otra cosa elaborarla vos. Si tiene que permanecer en la góndola mucho tiempo va tener muchos conservantes y mucha sal. Tenemos una sobreoferta de alimentos ultraprocesados y no de elementos naturales. Una nena de jardín me dijo: ‘Seño, vi gallinas vestidas’. Yo me maté de risa, me la quería morfar pero es terrible. Esa nena no sabe que las gallinas tienen plumas. Eso es producto del alejamiento del centro de producción del centro de consumo. Necesitamos políticas comunicaciones agresivas. Porque dicen que fracasó el sistema de la separación de residuos, pero cómo no va a fracasar si no hubo ninguna campaña que te enseñara. Vos abrís la conciencia de la gente con campañas comunicacionales. Si no las nenas van a seguir diciendo que en el campo hay gallinas vestidas”, enseña Myriam Gorban.

Fuentes

// https://latinta.com.ar/2017/09/viva-monte-alimento-nativo/

// https://latinta.com.ar/2019/10/miryam-gorban-pais-violando-derecho-alimentacion/

// Autosustentables/ Alimentación Consciente, Capítulo 8, Canal Encuentros. Una producción del documentalista Elías Sáez y la antropóloga Violeta Ramírez, que recorre distintos lugares del país para encontrar soluciones a los problemas ambientales. http://encuentro.gob.ar/programas/serie/9698

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// https://www.zafran.com.ar/responsabilidad/agricultura-familiar/

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