Tanto el hambre como la inseguridad alimentaria aumentan en América Latina por cuarto año consecutivo, según refleja el “Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2019”. Según este informe, en 2018 el 6,5% de la población regional vive con hambre, lo que equivale a 42,5 millones de personas.

Por otro lado, la inseguridad alimentaria moderada o grave en América Latina también creció, pasando de 26,2% a 31,1% entre los trienios 2014-2016 y 2016-2018. Hoy hay 187 millones de personas que padecen inseguridad alimentaria (había 155 millones y se sumaron otras 32 millones de personas en el período señalado).    

Entre las principales causas del empeoramiento de los indicadores está el conflicto en Venezuela (y los enormes movimientos inmigratorios derivados) y la desaceleración económica de países sudamericanos dependientes de la exportación. Estos fenómenos explican también muchos de los conflictos que se observan en la región.

Todos sabemos que manifestantes de Chile, Bolivia, Ecuador, Perú, Honduras y más recientemente Nicaragua y Colombia ocupan las calles para expresar el descontento con sus gobiernos. Buena parte del malestar se explica por las expectativas frustradas de la clase media, la alevosa desigualdad de la región, el aumento progresivo de la inseguridad social y el descrédito de la clase política.

Pero todo este cúmulo de sentimientos no puede explicarse sin la desaceleración económica que comienza en 2011. Desde entonces la torta se achica, los precios de los commodities caen sostenidamente, las finanzas públicas se debilitan, el salario pierde progresivamente poder adquisitivo. El horizonte se oscurece. La guerra comercial entre China y EEUU hace lo suyo. Suben las tasas aduaneras, las tasas de interés, las tasas de desempleo urbano, disminuye el PIB y los ingresos de los hogares… Así pasamos del progreso al retroceso.    

Los números reflejan ese punto de inflexión: después de varios años de reducciones de la pobreza, aumentó de 166 millones a 175 millones entre 2013 y 2015 (de 28,1% al 29,2% de la población). Y desde entonces sigue subiendo. Esta sombra se agranda y amenaza a la clase media más vulnerable. Los manifestantes no sólo reclaman mejoras en la democracia y mayor equidad, también se resisten a perder lo que venían ganando, también los moviliza el temor de volver a caer en la pobreza y la inseguridad alimentaria.

Otros mensajes centrales del informe

// La Región muestra progresos significativos en la reducción de la desnutrición infantil. El retraso en el crecimiento en niñas y niños menores de 5 años se redujo de 16,7% a 9% entre 2000 y 2018 y la emaciación infantil se ubica en 1,3%. En ambos casos, la Región se encuentra sensiblemente por debajo de las prevalencias mundiales de desnutrición de niñas y niños.

 // La malnutrición por peso excesivo en la Región es de las más altas en el mundo y sigue incrementándose. La prevalencia de sobrepeso en niñas y niños menores a 5 años pasó de 6,2% a 7,5% entre 1990 y 2018, lo que significa que 4 millones de la población infantil en la Región viven con esa condición. En adultos, la prevalencia de sobrepeso y obesidad pasó de 42,7% a 59,5% entre 1990 y 2016, lo que se traduce en 262 millones de personas en la Región.

 // La obesidad afecta de forma desigual a hombres y mujeres adultos. La obesidad en mujeres de 18 años y más en la Región alcanzó 27,9%, mientras que para hombres de la misma edad se ubicó en 20,2%. Como consecuencia, se estima que, de los 105 millones de los adultos con obesidad en 2016, el 59% o 62 millones son mujeres.

// La alimentación poco saludable, es uno de los cuatro factores de riesgo principales para el desarrollo de enfermedades no transmisibles, junto con la actividad física insuficiente, el tabaco y el consumo nocivo de alcohol. Se estima que 11 millones de adultos murieron en el mundo por causas asociadas a una alimentación inadecuada en 2017. De esos, alrededor de 600 000 vivían en América Latina. Entre los factores de riesgo alimenticios que ayudan a explicar este resultado son los bajos consumos de cereales integrales, frutos secos, semillas y verduras, junto con un consumo de sodio elevado.

Otra notas sobre inseguridad alimentaria a nivel global en: https://www.zafran.com.ar/formacion/dia-mundial-de-la-alimentacion-responsable/

Fuente

FAO, OPS, WFP y UNICEF. 2019. Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe 2019. Santiago. 135. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.

Encontrá el informe completo en: 

https://www.unicef.org/nicaragua/informes/panorama-de-la-seguridad-alimentaria-y-nutricional-en-am%C3%A9rica-latina-y-el-caribe

http://www.fao.org/publications/sofi/es/

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