La era ecozoica

20/01/20

La era “ecozoica” es un término acuñado por el historiador cultural Thomas Berry, en 1992, para referirse al período que arrancaría cuando la civilización tome consciencia del problema ecológico y viva una relación de mejora mutua con la tierra y las demás formas de vida. Este momento superaría el Tecnozoico, etapa de explotación de la Tierra como recurso.

La transición debería haber empezado en el 2000, cuando representantes de 169 países de la  Organización de las Naciones Unidas (ONU) se comprometieron a cumplir los primeros Objetivos de Desarrollo Sustentable, la llamada declaración del milenio. Pero lo cierto es que perdimos 20 años dando vueltas alrededor del sol de nuestro ego.    

Por un lado, 20 años no es nada (20.000 años tampoco) en relación a los tiempos planetarios. En este rostro las arrugas (rocas y glaciares) aparecen después de cientos de millones de años. El Eón Arcaico duró de 300.000.000 a 400.000.000 años y el protozoico entre 450.000.000 y 900.000.000… Así de lentas eran las transformaciones hasta que apareció nuestra especie.  

Por otro lado, 20 años es todo si consideramos que la humanidad está alterando el clima y la vida del planeta en 15 minutos. Este año la revista BioScience publicó un artículo con más de 11.000 signatarios científicos de 153 países que muestra que estamos a una década de un punto de no retorno. Sin embargo, ninguna señal de alerta parece conmover a quienes aún creen que el oro es más valioso que el aire o el agua.

¡Fuego!

Los inmensos incendios en Australia (como los del Amazonas o California) son un doloroso símbolo del poder destructivo del cambio climático. Cada uno de estos incendios emitió una gran cantidad de gases de efecto invernadero, partículas de polvo y humo que atrapan aún más calor dentro de la atmósfera aumentando el riesgo de eventos futuros.  

La vocera de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), Clare Nullis, aseguró que el cambio climático influyó en los incendios de Australia.  En sintonía con un estudio publicado en la revista Science en 2006, mostró cómo se prolongan las condiciones secas y la temporada de incendios. Al mismo tiempo, las zonas templadas y boreales arden más rápido y a mayores temperaturas porque hay más combustible para quemar.

La Universidad de Sydney estima que mil millones de animales murieron el gran incendio entre mamíferos, aves y reptiles. “El 30% de los koalas han perecido, son más de 8.500 ejemplares. Australia tiene una gran cantidad de endemismos que han evolucionado ahí por el aislamiento continental y eso hace que sean especies únicas e irreemplazables a nivel global que ahora están afectadas, lo cual es tremendo”, afirmó Manuel Jaramillo, director ejecutivo de Fundación Vida Silvestre Argentina.

Australia es también un claro ejemplo de los resultados de las políticas negacionistas (también EEUU y Brasil). El país viene de años de gobiernos liberal-conservadores financiados por la industria del carbón, tiene una de las emisiones de dióxido de carbono per-cápita más altas del mundo y carece de políticas medioambientales para la prevención de la emergencia climática. 

De parasitario a regenerativo

Los científicos calculan que comienza una década definitoria para la restauración de la biodiversidad. Ya no podemos esperar más para entrar en la era ecozoica. Es hora de generar una economía compartida y regenerativa. Es hora de pasar de las palabras del Manifiesto de Davos a la acción. Es hora de dejarse de joder, si queremos perpetuarnos como especie.  

La Agenda de Acción de la Naturaleza llama a un movimiento para interrumpir los enfoques comerciales habituales, detener la pérdida de biodiversidad para 2030 y restaurar los sistemas vitales del planeta. Las empresas y los gobiernos deben cambiar su modo de relacionarse con la naturaleza. La tierra no es una estación de servicio. Es un actor social y económico vital, cuyo interés debe ser antepuesto al de todos. Nuestra supervivencia y el desarrollo regenerativo dependen de esto.

El sistema agroalimentario es, a través de sus impactos directos e intermedios, el mayor contribuyente al agotamiento de la biodiversidad. Ocupa la mitad de la superficie habitable de las plantas del planeta, usa el 69% del agua dulce extraída y es responsable del 25-30% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por eso mejorar la alimentación es uno de los aspectos claves de la nueva era.   Los científicos sugieren comer más vegetales y menos productos animales (para reducir las emisiones de metano y aumentar la eficiencia de las tierras agrícolas) y   reducir el desperdicio de alimentos (al menos un tercio de lo producido termina como basura).

Todo lo anterior debe lograrse en el marco de una reconversión económica más amplia.  Si no logramos entrar en la era ecozoica, la humanidad se auto-extinguirá pronto. ¿Vámos a esperar de brazos cruzados?

Fuentes: https://es.weforum.org/agenda/2020/01/por-que-la-naturaleza-sera-la-parte-interesada-mas-importante-de-la-proxima-decada/

Otras notas relacionadas: https://www.zafran.com.ar/zafran/dia-mundial-sin-compras/

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