En Argentina se tiran 16 millones de toneladas de alimentos al año (el 42% hortalizas), según datos de la Secretaría de Agroindustria de 2019. En el mundo, entre todas las etapas de la cadena, se pierden y desperdician un tercio de los alimentos que se producen, equivalente a 1300 millones de toneladas al año. Paradójicamente, este enorme derroche se da al mismo tiempo que aumenta el hambre en el mundo (ya afecta a más de 820 millones de personas).

¿Qué es pérdida de alimentos?
La pérdida de alimentos es la disminución en la cantidad o calidad de alimentos por decisiones y acciones de los proveedores a lo largo de la cadena de suministro, desde la post-cosecha hasta antes de ingresar a la cadena minorista. Se considera pérdida si se descarta, incinera o desecha y no reingresa en ninguna otra utilización productiva. Según estadísticas de la FAO el 14% de los alimentos se pierden en esta etapa.

¿Qué es desperdicio de alimentos?
El desperdicio de alimentos se refiere a la disminución en la cantidad o calidad de los alimentos como resultado de las decisiones y acciones de los minoristas, proveedores de servicios alimentarios y consumidores. Esto sucede de muchas maneras: productos frescos que por desviarse de lo que se considera óptimo para el mercado (por forma, tamaño, color) se eliminan en operaciones de clasificación; minoristas y consumidores que descartan alimentos que están cerca de la fecha de vencimiento o consumo preferente; alimentos sanos que sobran y se descartan en cocinas domésticas y establecimientos de comidas.

¿Cómo reducir el desperdicio?
Con educación es posible cambiar las actitudes, comportamientos y hábitos de consumo. Brindar información sobre el manejo seguro de alimentos, el almacenamiento adecuado y fechas de consumo sirve para reducir el desperdicio. A continuación 9 sugerencias concretas de la FAO:

 •  Pequeñas cantidades: Sirve o come porciones de comida más pequeñas en tu casa y comparte con tus amigos en los restaurantes si las porciones son grandes.
• Reutiliza tus sobras: Guarda tus sobras para otra comida o utilízalas en un plato diferente.
• Compra sólo lo que necesitas: Sé inteligente con tus compras. Haz una lista de lo que necesitas y procura seguirla. No compres más de lo que puedes consumir.
• Deja los prejuicios a un lado: Compra frutas y verduras «feas» o irregulares. Son igual de buenas, pero un poco diferentes.
• Revisa tu refrigerador: Almacena los alimentos a una temperatura entre 1 y 5 grados centígrados para una frescura y una vida útil máximas.
• Primero en entrar, primero en salir: Trata de usar productos que habías comprado anteriormente. Mueve los productos más viejos al frente y coloca los más nuevos en la parte posterior.
 Entender las fechas: “Consumir antes de” indica una fecha en la que el alimento es seguro para ser consumido, mientras que «Consumir preferentemente antes de» significa que la calidad del alimento es mejor antes de esa fecha, pero sigue siendo seguro para el consumo después de esta. Otra fecha que se puede encontrar en los paquetes de alimentos es la de «Caducidad», la cual es útil para la rotación del inventario para los fabricantes y minoristas.
• Compostar: Algunos desperdicios de alimentos pueden ser inevitables, así que ¿por qué no instalar un contenedor de compost?
 Dona el excedente, compartir es vivir.

¿Por qué es importante reducir el desperdicio?
Garantizar modalidades de consumo y producción sostenible (que reduzcan la pérdida y el desperdicio de alimentos) contribuye a acercarnos al Hambre Cero, a usar de manera más eficiente la tierra, mejorar la gestión de los recursos hídricos y combatir el cambio climático.

Más información en: http://www.fao.org/food-loss-and-food-waste/es/

Más sobre Hambre Cero en el mundo: https://www.zafran.com.ar/formacion/dia-mundial-de-la-alimentacion-responsable/

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