Si el 2019 fue el año del veganismo, el 2020 se perfila como el año de la agricultura familiar. ¿Cómo se metió este tema en los medios masivos de comunicación? ¿Por qué los programas de tele de la tarde hablaron toda la semana de gallinas y huertas? ¿De qué hablamos cuando hablamos de “agricultura familiar”? ¿Qué alcance regional tiene este fenómeno?

La polémica que encendió el debate

Todo comenzó en 2019 con la reforma agraria propuesta por el dirigente social Juan Grabois en contexto electoral. El proyecto contemplaba expropiar 50 mil parcelas de campos para entregárselas a pequeños productores con un crédito a 20 años. La idea atacaba el modelo “concentrado-agroquímico-sojero-terrateniente-dependiente de insumos extranjeros” y tenía el picor suficiente para instalar el debate político. Enseguida el ministro nacional de Agroindustria, Luis Etchevehere, y su par bonaerense, Leo Sarquís, salieron a advertir que esas políticas ya fracasaron en todo el mundo.
Alberto Fernández también se pronunció como candidato presidencial sobre los dichos, aclarando que el tema no estaba en la agenda del Frente de Todos. Al mismo tiempo, respaldó al dirigente, “yo tengo un gran respeto por Juan Grabois”, expresó. “Yo lo valoro mucho, no es nada de lo que dicen. Él cree seriamente que es necesaria una reforma agraria. No es tampoco un improvisado, no está hablando de la reforma agraria de un país comunista, está hablando de la reforma agraria que hizo Sarney en Brasil”, agregó. Más adelante, introdujo una mirada más moderada que giró sobre la agricultura familiar para combatir el flagelo del hambre.
Unos meses después, Alberto Fernández reafirmó en el primer discurso como Presidente con mención del campo que “la agricultura familiar y el cooperativismo serán actores centrales de las políticas públicas”.

Un escándalo que reavivó el fuego

Hace pocos días “la agricultura familiar” volvió a los medios masivos a partir de los dichos de Susana Giménez en redes sociales. “Que se arregle todo de una vez. Que dejen de hablar de la pobreza, y si hay mucha pobreza que la gente vaya al campo. Nosotros fuimos siempre el granero del mundo y hay que enseñarle a la gente, por ejemplo, del Norte a plantar, a tener gallinas en el gallinero. Qué sé yo, cosas…”, tiró la diva.
El ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, aprovechó para contestar por radio La Red “uno de los sectores claves para combatir la pobreza en la Argentina es la producción de alimentos, especialmente apoyando el desarrollo de la agricultura familiar”. Y agregó,  “más allá de los debates más fáciles, creo que la producción de alimentos es una de las salidas fuertes de la pobreza. Hay que generar un mecanismo para que la agricultura familiar tenga escala de alimentos. La ley de góndolas también es importante en esto. Certificar calidad y apoyar desde el Estado con la comercialización también”.


¿Por qué es importante la agricultura familiar?

¿Por qué el Presidente de la Nación, Ministros y medios hablan de agricultura familiar? Si escuchamos distraídos, podría sonar a un par de hippies viviendo de la papa y la batata. Nada de eso. Se trata de un sector productivo de gran importancia económica y social, fundamental para producir alimentos, promover el arraigo, reducir el hambre y combatir la pobreza.
Existen muchas definiciones pero empezaremos con una simple: la agricultura familiar es la producción de alimentos de todo tipo en tierras agrícolas gestionadas, explotados y con mano de obra familiar, tanto de mujeres como de hombres.
En la Argentina, el 75% de los productores son agricultores familiares, estamos hablando de más de 2 millones de personas distribuidos en más de 250.000 establecimientos productivos, que son responsables del 25% de la producción total del país y del trabajo del 19% del área cultivable.
Pero la agricultura familiar va mucho más allá de nuestro país y tiene una gran incidencia en toda América Latina y el Caribe.

Los números de América Latina

La agricultura familiar abarca a la enorme mayoría de las explotaciones agrícolas. Existen más 16,5 millones de explotaciones agrícolas a lo largo de América Latina y el Caribe (8 de 10 diez explotaciones). El 56 % de ellas (9,6 millones) están en América del Sur; el 35 % en América Central y México (5,8% millones); y el 9% (1,5 millones) en el Caribe.
El peso y la importancia de la agricultura familiar con respecto a todo el sector agrícola varía de país en país, pero su primacía es innegable. Más del 90% de todas las explotaciones agrícola de Antigua y Barbuda, Chile, Guyana, Haití, Honduras, Paraguay y Surinam son parte de la agricultura familiar. Más del 80 % de las explotaciones agrícola de Brasil, República Dominicana, El Salvador, Granada, Guatemala, Nicaragua, Panamá y Santa Lucía son parte de la agricultura familiar.
60 millones de mujeres y hombres trabajan en la agricultura familiar en América Latina y el Caribe, lo que significa que la vida de cerca de 1 de cada 11 personas está íntimamente ligada a este sector, que da trabajo en las zonas rurales, donde aún se concentran las mayores tasas de pobreza.
Producen la mayor parte de los alimentos frescos y locales de forma sostenible. A pesar de su importancia, sólo el 23 % de las tierras agrícolas de América Latina y el Caribe está en manos de agricultores y agricultoras familiares. En los países andinos este porcentaje es aún menor, con un 13%
El tamaño promedio de las explotaciones agrícolas familiares en la región es de 13 hectáreas pero, si se excluye el Cono Sur, el tamaño promedio se reduce a 2,5 hectáreas.

La década de la agricultura familiar

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) lanzaron en mayo del 2019 el Decenio de las Naciones Unidas para la Agricultura Familiar y un Plan de Acción Mundial para impulsar al sector entre 2019 – 2028 y así erradicar el hambre y la pobreza.
La envergadura de la agricultura familiar es tal que se transformó en una de las tres prioridades de trabajo de la FAO en América Latina y el Caribe. Desde esta organización se trabaja para mejorar el acceso de este sector a diversos recursos (tecnológicos, financieros y de formación) y promover su participación en las estrategias de desarrollo rural sostenible, vinculados a políticas integrales de protección social. 
“La agricultura familiar es un aliado fundamental para impulsar el desarrollo sostenible, eliminar el hambre, la obesidad y todas las formas de malnutrición. América Latina y el Caribe ha sido una de las regiones pioneras en reconocer este potencial y muchos países han sabido poner la agricultura familiar al centro de sus políticas de seguridad alimentaria y desarrollo rural. Pero necesitamos avanzar mucho más. Esperamos que esta década nos dé el impulso necesario para ello”, dijo Julio Berdegué, Representante Regional de la FAO.

Las virtudes de la agricultura familiar

Proporciona alimentos sanos, diversificados y culturalmente apropiados, y produce la mayor parte de los alimentos, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.

Genera oportunidades de empleo agrícola y no agrícola y ayudan a las economías rurales a crecer.

Preserva y restaura la biodiversidad y los ecosistemas, y utiliza métodos de producción que pueden ayudar a reducir o evitar los riesgos del cambio climático.

Garantiza el traspaso de conocimientos y tradiciones de una generación a otra, y promueven la equidad social y el bienestar de la comunidad.

El gran aliado de la agricultura familiar

Por sus bondades, la agricultura familiar podría encontrar su mejor aliado en los consumidores responsables. En el pasado elegíamos alimentos por precio, gusto y practicidad. En el presente elegimos atentos a los valores nutricionales, las consecuencias en la salud y el bienestar. En el futuro consideraremos también los efectos en la sociedad y el medio ambiente.
Ya empezamos a hacerlo. Ya pensamos en la historia de lo que llega a nuestra mesa. Las condiciones laborales del entorno de producción, las instancias de obtención de materia prima, elaboración, distribución, canales de venta, influirán cada día más nuestras elecciones. ¿Quién sabe? Quizás algún día sabremos qué familia cultivó nuestro almuerzo.

Fuentes datos:

FAO. http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/1196035/

Más sobre consumo responsable: https://www.zafran.com.ar/formacion/dia-mundial-de-la-alimentacion-responsable/

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