Probablemente muchas veces te preguntaste qué vas a comer esta noche. Pero, ¿alguna vez te preguntaste qué vas a comer en 30 años? Aunque nadie tiene la bola de cristal, a todos nos gustaría tenerla. Sainsbury’s, el segundo supermercado más grande del Reino Unido, contrató a un equipo de futurólogos y científicos de plantas para predecir qué vámos a comer y cómo se producirán los alimentos en 2025, 2050 y 2069. No les pagaron para dejar volar su imaginación sino para guiarla según múltiples variables (indicadores económicos, demográficos, ambientales, tendencias sociales e innovaciones tecnológicas).

De esta forma, predijeron que en 50 años predominarán las dietas personalizadas que combinarán nutrientes y vitaminas (a través de parches, píldoras adhesivas o goteo intravenoso) con alimentos fortificados, a veces con aditivos naturales. Según el mismo informe, será común desayunar con pan hecho de proteína de insecto y medusa regada de leche de algas, almorzar un kit de carne “cultivado en laboratorio” y cenar lo que el drone te traiga del supermercado, según tus necesidades nutricionales detectadas por un microchip personal incrustado debajo de tu piel y las actividades planificadas en los próximos días de tu agenda.  

Lo anterior suena a ciencia ficción. Y un poco lo es. Pero tiene fundamentos. El informe consideró cambios en la conciencia, como el bienestar animal, la sustentabilidad ambiental y  preocupaciones por la salud. Sumó el crecimiento de la población (9 mil millones en 30 años). Proyectó los actuales avances en tecnología e inteligencia artificial. Y, así, fue integrando varias dimensiones para vaticinar un modo de producción y consumo más sustentable e inteligente.

Al parecer, los cambios serán graduales pero ya han comenzado. Los menús comenzarán a traer cada día menos carne y productos lácteos. En 2025, la cuarta parte de los británicos serán vegetarianos (más que uno de cada ocho hoy) y la mitad “flexitariana” (un quinto hoy), que comen carne ocasionalmente. El mercado de «proteínas alternativas» crecerá hasta que un 25% consistirá en leche de algas. En 30 años, para quienes les cueste dejar de comer bacalao, salmón, atún y gambas, habrá una oferta oceánica menos ortodoxa: las medusas. Se estima que crecerá el número de medusas debido al calentamiento de los océanos y la reducción (y extinción también) de las especies predadoras. Estos factores las transformarán primero en aperitivos y, más tarde, en platos principales.

Los insectos se convertirán en la nueva tendencia, habrá múltiples harinas para hornear y pasta de saltamontes. Con casi dos tercios de nuestros alimentos derivados de solo cuatro cultivos (trigo, maíz, arroz y soja), otros menos populares se abrirán camino.

 “Durante décadas, las dietas se han simplificado para incluir los ingredientes centrales que brindaban sustento, y con eso fuimos testigos de una disminución en las variedades de algunos ingredientes. «Lo que estamos viendo ahora, especialmente con la explosión de alimentos de origen vegetal, es que la diversidad de alimentos está regresando a la dieta británica, incluidos los cultivos antiguos como la quinua y los alimentos básicos del sudeste asiático, como la fruta de jack», James Wong, científico de plantas.

Algunos de estos cambios ya han comenzado a revolucionarlo todo. Tal vez el cultivo de carne sea el más trascendente. Richard Brandson (Fundador de Virgin Group) invierte en esta área y confía que en 30 años ya no será necesario matar animales, la carne tendrá el mismo sabor y será más saludable. Bill Gates, el gran mecenas mundial de los avances en la ciencia, asegura que la tecnología para rehacer la carne ya está madura para crecer. Pueden ver muchos de los avances en The Good Food Institute, https://www.gfi.org/.

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