La clave de una buena salud está en lograr mantener hábitos alimentarios saludables. Pero, ¿sabemos realmente qué es un hábito alimentario saludable?, o lo que es más importante, ¿por qué es fundamental  adquirirlos?

El problema es que los hábitos más fáciles de adquirir son los malos y revertirlos conlleva tiempo y esfuerzo. Algunos ejemplos clásicos: ponerle sal a la comida sin haberla probado, no consumir agua en todo el día, saltear el desayuno o el almuerzo o comer muy pesado a la noche. A todos nos pasa en algún momento pero, ¿cómo hacemos para evitarlos?

El punto de partida es asumirlos. Como también es importante reconocer que sin voluntad no hay cambio posible. Yo creo que una buena forma de comenzar  el nuevo camino es informándonos. Y en eso podemos ayudarlos.

Primero lo básico. Es esencial realizar las 4 comidas (desayuno, almuerzo, merienda y cena).  Estudios han demostrado que la mayoría de las personas con trastornos alimentarios (como la obesidad), realizan solo 1 comida por día. Solo un poquito de fisiología para entenderlo. La insulina es una hormona liberada por el páncreas luego de cada ingesta y es la llave para que la glucosa entre a las células. En otras palabras, gracias a la insulina obtenemos la energía que la glucosa nos provee. Cuando salteamos comidas, la insulina se libera en más cantidad, razón por la cual entra más glucosa a la célula. Si no hacemos ejercicio, toda esa energía se transforma en grasa, y, ¡he aquí porqué engordamos!

Cada comida es el freno de mano para la próxima. Si comemos bien en cada oportunidad podremos manejar mejor las cantidades (y calidades) de las próximas ingestas.  Pongamos un ejemplo: se acercan las 18 hs y con eso la salida del trabajo. La tarde se te pasó rápido y desde el mediodía que no comés nada. Entonces apretás el cinturón y asumís la espera hasta llegar a casa. Cuando llegás a la heladera de tu hogar  la manzana y la naranja te miran y vos te les reís en la cara. Hace como 8 horas que no comés nada, te podés dar el lujo de comer una picadita… Este es el problema de la calidad de la comida: cuando hay hambre no hay pan duro, y lo más fácil (y rápido) para comer, en general son alimentos poco saludables. Comer una buena colación o un snack saludable puede ser de gran ayuda para evitar esto.

Para cerrar una reflexión: nuestro organismo funciona como un motor, y nuestra alimentación es el combustible. Si uno consume grasa a diario, el motor se hace más lento, y le cuesta mucho más esfuerzo realizar las mismas actividades.  Por el contrario, el consumo de frutas y verduras  brinda los minerales y las vitaminas para que nuestro motor funcione correctamente. ¿Vos que te cargás, Común o Premium?

 

Julieta Herrero
@julieta_herrero

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