Sopa de plásticos

9/04/21

Esta historia comenzó hace relativamente poco, en 1950, con el “boom del plástico”, cuando su bajo costo de producción lo volvió viable para usos de elementos descartables. Como resultaba lucrativo, a nadie le hizo ruido la incoherencia entre un tiempo de uso de unos minutos  y un tiempo de degradación de cientos a miles de años.

Desde aquel año hasta 2015, el 79% de ese plástico terminó en basureros, vertederos o perdidos en el ambiente, 12% se incineró y sólo el 9% se recicló. Hoy los plásticos representan el 85% de la basura marina, en su mayoría  termina acumulado en 5 grandes  zonas (2 en el Océano Pacífico, 2 en el Atlántico y 1 en el Índico) llamadas “giros”, por sus corrientes rotativas. El más grande de estos giros es el del Pacífico Norte, que tiene 1,6 millones de km2, más de media Argentina, con 80.000 toneladas de plástico. Estas inmensas islas o pequeños continentes plásticos se recubren de algas e integran con la vida marina. Los plásticos son ingeridos por peces, tortugas, ballenas, lobos marinos y aves, que los confunden con alimentos.

Actualmente el 52% de las tortugas marinas del mundo ya consumieron plásticos lo que les produce grandes complicaciones en el sistema digestivo, como obstrucciones intestinales que quitan las ganas de comer, bajando su crecimiento y rendimiento reproductivo. Es sólo un ejemplo, de más de 1.300 especies afectadas. Algunas con el estómago lleno de plástico dejan de alimentarse y mueren. Otras mueren enganchadas y ahogadas. Claro que la vida marina no es la única afectada por los plásticos. También existen muchos estudios que demuestran la presencia de plásticos en el cuerpo de los seres humanos.

Los mitos del reciclado  

Si estás leyendo esto muy probablemente tiendas al consumo responsable. Cada día más personas comparten el deseo de reciclar, alentado desde hace años por diversas campañas de comunicación. Y los gerentes de marketing conocen este deseo del público e incluyen  los signos de reciclaje en sus envases para tranquilizarnos. Existe un término para esa variable, “wish cycling”, que es parte del espíritu de la época. Creemos que lo que separamos como reciclable se convertirá milagrosamente en algo nuevo y que ya no será basura. Pero lamentablemente no es así. A pesar de las buenas intenciones, existen tres mitos, ideas falsas y peligrosas, que circulan junto a la movida del reciclaje.

1) «Ahora reciclamos una cantidad significativa de plásticos«. Falso  

Muchos tenemos la impresión errónea de que gracias al esfuerzo de la ciudadanía estamos reciclando cada día más plásticos. Quizás te resulte reconfortante ver que tu municipio ya puso contenedores que discriminan tipos de materiales, que ahora sólo se venden bolsas de tela, que las principales cadenas de comida rápida quitaron los sorbetes o que algunos supermercados ya no venden productos hechos con plástico de un solo uso. Muy probablemente te tomes el trabajo de separar tus residuos en casa o hasta de limpiar y secar algunas cosas. Sin dudas tus esfuerzos sirven. Pero quizás no tanto como te gustaría creer. ¿Conocés el destino final de tu basura? ¿Sabés cuánto plástico efectivamente se recicla para el mismo uso? ¿Cuánto para otros usos degradados? ¿Cuánto nunca se reciclará por estar mezclado con otras resinas no reutilizables? ¿Cuántos plásticos son costosos de reciclar y serán descartados en otra parte del proceso?¿Sabías que hay tipos de plásticos a tu vista similares pero tan distintos en su composición química que son imposibles de reciclar entre sí? Lo cierto es que el volumen efectivamente reciclado, por una suma de factores, no es tan significativo como nos hacen creer. Si tomamos los datos de la Cámara Argentina del Plástico (que afirma que se reciclan aprox 225 mil toneladas de plástico y se producen anualmente 1,5 millones de toneladas) estaríamos reciclando aproximadamente un 15% de los plásticos en la Argentina. Pero si tomamos lo que dicen las organizaciones ecologistas el número real no supera el 5%. Es que el indicador oficial resulta engañoso dado que muestra la diferencia entre lo producido y lo reciclado en una foto anual, que no considera cuánto de esos kilos reciclados se corresponden con plásticos producidos en otros países o en el pasado o cuánto de esos kilos reciclados hoy  para usos degradados terminarán mañana convirtiéndose en basura. Pero incluso siguiendo la lógica oficial  imperfecta (15%), estamos por debajo del promedio mundial (20%) pero mejor que los EEUU, donde sólo se recicla el 9% de los plásticos. Allá el fuerte lobby de la industria productora de plásticos resiste Estado por Estado e incluye en la no adherencia del país a los tratados mundiales que apuntan a transformaciones más sostenibles.

 

2)   «Cada día usamos menos plástico». Falso

Quienes estamos en la movida responsable tendemos a tranquilizarnos pensando que el resto se comporta parecido. Pero no es así. Lamentablemente en la Argentina el consumo de plástico por habitante se incrementó en los últimos 15 años: en 2004 un argentino promedio consumía 35 kg de plástico por año y en 2008 el consumo se incrementó a 40 kg, en 2019 se calcula que ronda los 45 kg por año. ¡Y los plásticos de un solo uso (los más dañinos de todos) representan el 62% de todos los plásticos que producimos y consumimos!

A nivel mundial también crece la cantidad de basura plástica. Un informe del Foro Económico Mundial y la Fundación Ellen MacArthur estima que para 2050 el 99% de las aves marinas habrán consumido plástico y habrá más plástico que peces en los océanos (el peso superará a la biomasa de los peces).

 

3) «Desplastificar el mundo es un asunto de ciudadanos responsables». Falso      

En zafrán hablamos mucho de consumo responsable. Creemos que para cambiar el mundo es necesario que el nuevo consumidor tome conciencia y demande mejores cosas. Pero es ingenuo creer que eso es suficiente. Claro que no alcanza con reciclar, ni con reutilizar. Ni siquiera con rechazar. También debemos ejercer nuestros deberes cívicos y exigirle a nuestros gobernantes una ley para solucionar un problema que es sobre todo de la política y de la industria.

Comprender el origen es clave. Este desastre empezó cuando resultó lucrativo para las empresas producir plásticos y que los estados y las futuras generaciones paguen las consecuencias. Por lo tanto, desandar este camino podría ser más sencillo de lo que parece. Simplemente alcanza con una ley efectiva cuyo espíritu sea que “quien contamina paga”. Los productores del plástico deben internalizar los costos de su propia contaminación. ¡Basta de “externalizar” el costo ambiental! 

La solución está en los verdaderos responsables   

Necesitamos, como existe en Europa, una Ley de Responsabilidad Extendida al productor, que acá se conoce como Ley de Envases. Esta reglamentación hace que los fabricantes de productos que usan envases plásticos se hagan cargo de la gestión de esos residuos. Como el Estado se hace cargo de los residuos, para las empresas es más económico volver a producirlos que armar un circuito de reciclado, pero si tuvieran que financiar y pagar por recuperar del medio ambiente todos los envases que generen, la situación sería bien distinta. Claro que no es fácil acordar e implementar esa ley. Pero Europa es un buen ejemplo de que es perfectamente posible cuando hay voluntad política.

Los costos de la contaminación deben ser afrontados por toda la cadena de responsables en su justa medida. Arranca en las grandes petroquímicas, pasa por fabricantes de plásticos, elaboradores de embalajes o envases PET, sigue por embotelladoras, por empresas que utilizan como packs, por empresas que no hacen un correcto tratamiento de  residuos, etc. Pero es ridículo poner el acento de la culpabilidad en un consumidor  desinformado y qué debe elegir con el bolsillo entre un par de opciones.  Recién entonces hacer las cosas mal dejará de ser negocio.  ¡Necesitamos que este tema sea parte de la agenda pública!

Con una lógica similar sería bueno luchar a nivel nacional para que la variable climática entre en el análisis de las deudas soberanas de todas las naciones del mundo. Con esta lógica países que vienen exportando su basura, como por ej. EEUU a Asia deberían, como deudores ecológicos, compensar al resto. De este modo el lobby ya no será suficiente para frenar la «Extended Pollution Responsability law» (EPR) en esta potencia.

En relación (si te interesó este artículo) te dejamos el siguiente video de Last Week Tonight, de John Oliver.

Fuentes:

https://www.diputados.gov.ar/proyectos/proyecto.jsp?exp=3951-D-2019

https://www.lanacion.com.ar/sociedad/ley-envases-deuda-pendiente-lidiar-residuos-plasticos-nid2318837/

https://www.revistacitrica.com/-el-plastico-nuestro-de-cada-dia.html

Nota relacionada

Plastiquitos al sol

 

 

 

Recibí contenidos en tu e-mail

Suscribite a nuestro newsletter para recibir novedades, recetas, contenidos sobre alimentación y descuentos.

Deja una respuesta

Abrir chat