La conciencia con respecto al cuidado del medio ambiente involucra también los ámbitos de trabajo, dónde utilizamos gran cantidad de energía al igual que diversos recursos materiales que, con un tratamiento distinto, pueden implicar una apuesta no sólo a un gesto ambiental responsable sino también a la sustentabilidad y a la reducción de costos.

El trabajo en la oficina implica la utilización permanente de innumerables recursos que guardan relación con el consumo de energía. Por otra parte, el papel, un recurso agotable, implica el 90% de los residuos que se generan en este ámbito. De allí la importancia de contar con herramientas para un uso responsable del mismo. Pensar nuevas estrategias en su utilización y en cómo administrar la energía son clave para cumplir con las 3R: Reducir, Reciclar y Reutilizar.

¿Cómo se puede lograr?  
Algo tan sencillo como apagar la luz cuando no queda nadie en su oficina o sector puede disminuir el gasto de consumo eléctrico, pero también debemos aprovechar la luz natural y la temperatura del exterior, en los días soleados se pueden reducir hasta un 75% el consumo energético de una oficina.  ¿Cómo? Solo con subir las persianas en lugar de encender la luz artificial, abrir las ventanas para aprovechar el calor y la temperatura del exterior, o cerrarlas para evitar la entrada del frío en lugar de a aparatos de calefacción o de aire.

Otro aspecto importante en relación a reutilizar los recursos guarda relación con el agua.  Para lograr reducir el consumo de agua se debe estudiar cuáles son las necesidades reales de agua en cada uno de los procesos donde esta es requerida y, además, se debe establecer cuál es la calidad de agua que precisa el proceso. Detectar fugas es clave en esta labor. También existen soluciones que hacen uso de tecnologías más eficientes, por ejemplo, dispositivos como válvulas automáticas o dispensadores de mayor presión que mezclan el agua con el aire, logrando los mismos efectos con considerable ahorro.

Muchas veces es posible reducir ampliamente el consumo de agua a través de simples cambios culturales en la organización. Buenas prácticas como el prelavado en seco o capacitación de los trabajadores para adoptar una conducta responsable en la utilización de la misma, como no dejar correr el agua cuando se lavan las manos o utensilios, pueden ser algunas acciones muy efectivas.

El papel, un recurso natural 
Por más avance tecnológico que tuvimos, hoy el papel continúa vigente y su uso prácticamente no ha disminuido. Obtenerlo implica la tala de árboles, uno de los procedimientos anti-ecológicos más practicado, lo que implica despojar al planeta de árboles y así reducir las posibilidades de vida, por eso es fundamental que a partir de la conciencia de esa relación directa entre árboles y vida se reconsidere de qué forma se utiliza el papel.
Luego, se comenzó a producir el papel reciclado que a diferencia del papel tradicional no está blanqueado. En el proceso de blanqueo se utiliza dióxido de cloro y lavandina, lo que libera compuestos organoclorados dañinos para el medio ambiente y la salud. Sin embargo, en la medida que se pueda prescindir del papel como un recurso permanente en la oficina se sumará un punto concreto en relación a transformar nuestro lugar de trabajo en un espacio ecológicamente responsable.
Una manera de prescindir del papel es aprovechando las ventajas de las nuevas tecnologías y acostumbrarse a usar documentos electrónicos y digitales es otra medida que también hará que impresoras y fotocopias se usen menos, y que reducirá el consumo de papel, tinta, entre otros. O sino también podemos optimizar el uso del papel imprimiendo las dos caras del mismo ya que no siempre imprimimos para realizar presentaciones. Aprovechar las ventajas de la tecnología o reutilizar el papel imprimiendo en sus dos caras también nos hará ahorrar económicamente, ya que la necesidad de papel se verá reducida considerablemente.

Compañeras inseparables: impresoras y fotocopiadoras 
La utilización de papel con frecuencia involucra el uso de impresoras o fotocopiadoras. La electricidad y su uso indiscriminado tal como antes se mencionó implican un aumento en los costos. Por otra parte, contribuye a sumar factores antagónicos en relación a lograr una oficina sustentable. Apagar estos equipos cuando no se los utiliza también es un recurso que contribuye al ahorro de energía.
En el caso de los tóner y tintas para impresoras y fotocopiadoras, conviene optar por recargarlos o reutilizar todo aquello que sea posible para su funcionamiento.

Concientizar, concientizar y concientizar 
Para lograr una oficina sustentable la clave es contemplar las 3R. Es fundamental lograr sensibilizar al personal para que vea a su lugar de trabajo como un lugar que le pertenece y debe cuidar como cuida su propia casa. Para ello debe nombrarse un responsable y elaborar un plan de acción que contemple todas las medidas para implementarlo, esta medida con una buena campaña de comunicación que informe al personal el propósito de introducir estos cambios será de importancia para concretarlos.
Por último, es un gran incentivo mostrar a la organización de forma constante las ventajas de implementar medidas de este tipo en la mejora del ambiente de trabajo, hacerlos sentir parte del cambio, protagonistas de cada una de las medidas que se implementen, solicitarles sugerencias y aporte de ideas.  

 

Fuente: http://www.fiso-web.org

 

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