“Los dogmas del pasado silencioso son inadecuados para este presente tormentoso. La ocasión es una montaña de dificultades y debemos elevarnos con la circunstancia (…) Pensar a nuevo y actuar a nuevo”. Abraham Lincoln

Todos los días los diarios eligen qué acontecimientos serán noticia. Pero raramente los diarios son los protagonistas de la noticia. Esto ocurrió el pasado 18 de septiembre cuando Financial Times rompió su rutina para llamar directamente a reinventar el capitalismo. Cuando nadie lo esperaba, publicó una edición especial, “Big Read”, que aunque reafirma su creencia en el capitalismo de la libre empresa (como base para la creación de riqueza, trabajo, bienestar y progreso tecnológico) advierte que es necesaria una reforma de fondo para preservar el sistema.

La provocativa editorial analiza que desde la crisis financiera mundial el modelo sufre una enorme tensión. Interpreta que el problema se produce por tener un único foco: maximizar ganancias y valor para los accionistas. Sostiene que este principio es necesario pero no suficiente, que hay que acompañarlo de un propósito mayor que sirva a los intereses empresariales, de clientes y empleados.

La publicación incluye muchos artículos interesantes y efervescentes que chocan entre sí. Uno repasa el sentido del “liberalismo”y su desempeño histórico. Otro incluye una entrevista a Vladimir Putin declarando que «la llamada idea liberal ha sobrevivido a su propósito» seguida de una columna de Martin Wolf defendiendo el modelo. También hay una carta de Lord Victor Adebowale (Presidente de Empresa Social del Reino Unido) que convoca a ir más allá de las palabras y cambiar la forma en la que las empresas se administran con reformas estructurales (nueva ley de sociedades, de política fiscal, de presentación de informes y la regulación) para poner la responsabilidad con la sociedad y el medio ambiente en igualdad de condiciones con la responsabilidad con los accionistas.

No es una mirada utópica ni ingenua. Adebowale menciona que ya existen más de 100,000 empresas sociales que no sólo obtienen ganancias sino que tienen una misión social y ambiental legalmente vinculante. La mayoría de las ganancias se reinvierten para lograr este propósito, no solo van a los accionistas. Señala que esta forma de capitalismo demostró funcionar con altos niveles de innovación y crecimiento.

Hay muchos ejemplos de empresas que internalizan el propósito de impacto en el modelo de negocios. En este blog ya hablamos de Guayakí y Patagonia. Hoy queremos compartir el caso de Whole Foods Market. Esta impresionante cadena abrió este año su tienda número 500 en el centro de Atlanta. Una apuesta por el modelo de ‘restaurante’ dentro del supermercado que va mucho más allá: barras especializadas, eventos culturales, gimnasio, una experiencia de total de compra indisociable de un estilo de vida. Todos admiran la capacidad de innovación y crecimiento de Whole Foods, que fue comprada en 2017 por Amazon (Jeff Bezos) por 12.260 millones de euros y tiene 91.000 empleados en todo el mundo.

Pero sólo una persona conoce a la perfección el secreto de este éxito. Se trata de su fundador, John Mackey, quien se tomó el trabajo de co-escribir un libro para compartir su sabiduría y los valores que rigen el comportamiento de su empresa. “Conscious Capitalism” no sólo habla de Whole Foods sino de un modelo replicable de capitalismo que suma conciencia social y ambiental. Es un importante antecedente del llamado de Financial Times a reinventar el capitalismo, que convoca a sumar un propósito y considerar el interés de todos los stakeholders.

DESPERTARES AL NUEVO CAPITALISMO

En una introducción muy autobiográfica, John Mackey resume su camino de aprendizaje. Cuenta que cuando abrió su primer local para vender comida saludable tuvo su primer despertar: se dio cuenta que el capitalismo no era malo, como él creía en su adolescencia. Descubrió que la naturaleza de un negocio no es la cohesión y explotación sino la cooperación y el intercambio voluntario. Se dio cuenta que el capitalismo era en realidad una gran idea (tal vez la mejor de la humanidad) que había sido mal comprendida y ejecutada (a eso se debían las injusticias sociales).

Pensó que los inversores, el equipo, el management, los proveedores; todos necesitan cooperar para crear valor para los consumidores. Si lo logran, el valor creado es dividido de manera justa entre los creadores de ese valor, en función de cuánto aporta cada uno. En otras palabras, el negocio no es un juego de suma cero, con ganadores y perdedores. En cambio es un juego de ganar, ganar, ganar, ganar. O sea, los negocios pueden ser buenos si crean valor; pueden ser éticos, si se basan en intercambios voluntarios; pueden ser nobles, si elevan nuestra existencia; pueden ser heroicos, si sacan a la gente de la pobreza y crean prosperidad.

Su segundo despertar se dio en medio de un presente tormentoso (literalmente).
En 1981 la ciudad de Austin tuvo su mayor inundación. Ahí estaba el local de Whole Foods, que quedó devastado, con pérdidas de más de 400 mil dólares. Cuando fueron a abrir el local los fundadores y empleados estaban destruidos. Sin embargo, docenas de clientes y vecinos se acercaron a dar una mano, limpiar y arreglar el local. Los clientes sentían que Whole Foods había cambiado su vida y que era muy importante que volviera a abrir. Los proveedores también ayudaron, ampliando plazos y condonando deudas. Los inversores aportaron más dinero.

Estos gestos lo marcaron a fuego, entendió que habían hecho una gran diferencia en la vida de la gente. Y despertó a la idea de que “los stakeholders realmente importan y que el amor tiene poder.”

Hubo otros despertares que lo llevaron a pensar los negocios como vehículos para el desarrollo personal y organizacional. El tiempo le enseñó que la vida es corta, que estamos simplemente de paso, que no nos podemos llevar el capital. Por eso, es imprescindible descubrir nuestro propósito en la vida antes que sea demasiado tarde.

El libro nos muestra que el cambio más grande que la humanidad está experimentando es la expansión de nuestra consciencia. Reinventar el capitalismo, en esta línea, equivale a sumarle consciencia. Ser consciente significa estar totalmente despierto y presente para ver la realidad con mayor claridad, y entender mejor las consecuencias de nuestros actos en el corto y largo plazo. Significa que estemos más conectados con nuestro interior, con nuestra realidad y con el impacto que producimos en el mundo. También significa estar más comprometido con la verdad y actuar responsablemente, de acuerdo con nuestras creencias.

A PROPÓSITO

¿Cuáles son los dos días más importantes de tu vida? El primero es bastante obvio, cuando nacés. ¿Pero el segundo? El segundo podría ser el día que descubrís para qué naciste. No todos logramos descubrirlo. Lo anterior también se aplica a las empresas.

Una de las ideas fuertes del libro es que hay que “hacer lo que está bien, porque está bien”. Los negocios conscientes comparten una simple pero poderosa creencia: “las acciones correctas ejecutadas por las razones correctas, generalmente traerán buenos resultados en el tiempo”. Hacen lo que está bien, porque creen que está bien. Tratar bien a todos los stakeholders está bien porque es lo correcto, lo humano y sensible. Pero además impulsa un círculo virtuoso que termina alimentando a la empresa.

Capitalismo Consciente se apoya en cuatro pilares interconectados que se refuerzan mutuamente (a cada uno se le destina un capítulo): Propósito superior, integración de los stakeholders, liderazgo consciente y cultura y management consciente.

Reinventar el capitalismo sumando un propósito superior
El propósito es la razón por la que existe la empresa. Este sentido aumenta el compromiso de todas las partes interesadas, cataliza la creatividad y la innovación. Es importante porque energiza y permite trascender los intereses inmediatos de cada individuo. Los valores constituyen las principales guías de una empresa para realizar su propósito. Por eso deberían vivir conforme a sus valores y compartirlos con todos sus stakeholders.

Reinventar el capitalismo integrando a los stakeholders
Los negocios conscientes reconocen que cada uno de sus stakeholders es importante, que están conectados y son interdependientes, y por lo tanto, el negocio debe buscar optimizar la creación de valor para todos ellos. Los principales stakeholders son: Los clientes, los miembros del equipo, los proveedores, los inversores, la comunidad y el medio ambiente.

Reinventar el capitalismo con un liderazgo consciente.
No se puede tener un negocio consciente sin líderes conscientes. Los líderes conscientes están motivados principalmente por servir al propósito del negocio y por crear valor para todos los stakeholders. Rechazan los juegos de suma cero, donde unos ganan y otros pierden, buscando siempre soluciones creativas para generar mayor valor simultáneamente para todas las partes.

Reinventar el capitalismo con cultura y management consciente.
La cultura es una fuente de fuerza y estabilidad para cualquier negocio, garantizando que el propósito y los valores trasciendan a los diferentes líderes. La cultura es algo único de cada empresa, pero los negocios conscientes comparten aspectos como la confianza, descentralización, empoderamiento, responsabilidad, transparencia, integridad, lealtad, equidad, justicia, el crecimiento personal, el amor y el cuidado.

// Casos ejemplares de empresas con impacto:

https://www.zafran.com.ar/sin-categoria/guayaki-una-empresa-tres-veces-buena/

https://www.zafran.com.ar/naturaleza/que-mi-gente-vaya-a-hacer-surf/

Fuentes:

https://www.ft.com/the-big-read
– Conscious Capitalism

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