«Conocemos el hambre, estamos acostumbrados al hambre: sentimos hambre dos, tres veces al día. No hay nada más frecuente, más constante, más presente en nuestras vidas que el hambre –y, al mismo tiempo, para muchos de nosotros, nada más lejano que el hambre verdadera.», Martín Caparrós

¿CUÁL ES EL DÍA MUNDIAL MÁS IMPORTANTE DEL AÑO?

El Día Mundial de la Alimentación es parte de una larga serie de días mundiales. Basta con escuchar la radio por la mañana para darse cuenta que todos los días son el día mundial de algo. Estos días son una iniciativa de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) para concientizar a los ciudadanos de todo el mundo de los problemas internacionales y exigir soluciones a los gobernantes de los 193 países que siguen la agenda global. Es común escuchar quejas sobre estas fechas que (sumadas a las efemérides históricas, celebraciones religiosas, fiestas locales y cumpleaños particulares) terminan superpoblando el calendario y tapándose entre ellas.

Pero si hay uno de estos días que es imprescindible es el Día Mundial de la Alimentación (World Food Day). Este día no es nuevo. Se celebra todos los 16 de octubre desde 1979 y coincide con el aniversario de la fundación de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en 1945. Su propósito general es “concientizar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza”.

En 2019 se lanza con el lema de «Una alimentación sana para un mundo #HAMBRECERO» y fomenta acciones a favor de las dietas saludables a través de las redes sociales. La propuesta incluye un microsite especial como centro de la campaña: http://www.fao.org/world-food-day/home/es/

Este hashtag global pretende alertarnos sobre la madre de los temas terrenales: el hambre. ¿Sabías que en las 2 horas que dura un programa de radio mueren 2.000 personas de hambre? ¿Sabías que en el último minuto mientras leías este párrafo murieron 16 personas? ¿Sabías que el hambre no está disminuyendo?

FRÍOS Y CALIENTES NÚMEROS DEL HAMBRE

¡En los últimos tres años el hambre aumentó! Hoy hay 821 millones de personas que pasan hambre y 2000 millones que sufren su amenaza. Más de un cuarto (26,4%) de la población mundial no tiene un plato de comida asegurado. Un 17,2% de la población (1300 millones de personas) experimenta «niveles moderados de inseguridad alimentaria». Esto significa que no tienen acceso regular a alimentos inocuos, nutritivos y suficientes: aun cuando no necesariamente padezcan hambre, se encuentran en mayor riesgo de padecer varias formas de malnutrición y mala salud.

¿Por qué no estamos bajando el hambre? Hoy la agricultura mundial produce un 17 por ciento más de calorías por persona que hace 30 años, a pesar del aumento de la población, del 70 por ciento. Los estudios de la FAO muestran que esta producción puede ser suficiente para alimentar a toda la humanidad en el futuro sin ejercer una presión excesiva sobre los precios o el medio ambiente. Sin embargo, el número de personas que padecen hambre crónica en el mundo no disminuye, lo que indica que el problema fundamental es la distribución.  

Por otro lado, existe un vínculo fuerte entre el conflicto bélico y los desastres naturales y la inseguridad alimentaria. Se trata de un círculo vicioso, donde hambre y conflictos, se alternan como causa y origen. Por un lado, los datos muestran que existen pocos conflictos producidos en situaciones en que las que existe seguridad alimentaria. Por otro lado, los conflictos aumentan aún más la inseguridad alimentaria.
Lo anterior explica cuáles son las regiones más afectadas. Según informes de la FAO de julio de este año, “el hambre está aumentando en casi todas las subregiones africanas, lo que hace a África la región con la prevalencia de la subalimentación más elevada, situada en casi el 20% de la población, mientras en Asia alcanza al 11%. La progresión de este flagelo también afecta a América Latina, aunque su prevalencia todavía se sitúa por debajo del 7%”. Como muestra el reporte completo el conflicto en Venezuela viene empeorando los indicadores de hambre en nuestra región. Y a esto se suma el ritmo desigual de recuperación económica de cada país.

¿POR QUÉ SI COMEMOS CON RESPONSABILIDAD ESTAMOS AYUDANDO?

Como ya vimos, en este Día Mundial de la Alimentación hay más de 800.000.000 de personas (millones de chicos, adultos y ancianos) que no tienen un plato de comida caliente arriba de la mesa. Menos aún pueden tener un plato de comida caliente y saludable. Quienes tenemos la suerte de acceder a ese plato, podemos ayudar eligiéndolo con responsabilidad. Esto significa no sólo mirar el lado nutricional sino también su impacto social y ambiental. ¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir el alimento nuestro de cada día?

Ser más conscientes de lo que comemos es pensar el pasado y el futuro de nuestro plato. Por un lado, debemos entender que llegó allí con una materia prima, después de un método de producción, una forma de distribución, un canal de venta, etc. Cada una de estas instancias puede o no promover situaciones de equidad de género, igualdad social, participación, cuidado ambiental, etc. Y, por lo tanto, puede o no haber generado conflictividad y hambre. Por otro lado, ese mismo plato también tiene un futuro, en la salud,  en la traducción a enfermedades que demandan recursos del estado, en la generación de residuos, en la vida submarina o el ecosistema,  etc. Por lo tanto, puede o no generar hambre futuro.

El Día Mundial de la Alimentación también es una buena oportunidad para pensar la interdependencia de los problemas, a la luz de de los “famosos” Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015-2030). Esta iniciativa de las Naciones Unidas da continuidad a los Objetivos de Desarrollo del Milenio (2000-2015), planteando 17 objetivos y 169 metas. No es posible cumplir unos sin los otros. Mirando la tabla podemos entender que el desafío de alcanzar el hambre cero es indisociable de todos los demás.

La FAO tiene bajo su cuidado el seguimiento del progreso del objetivo 2 (hambre cero), el objetivo 6 (agua potable y saneamiento), el objetivo 14 (vida submarina) y el objetivo 15 (vida y ecosistema terrestre). La vinculación entre estas áreas es evidente. Pero además la FAO realiza acciones conjuntas relacionadas con todos los demás objetivos.

Por ejemplo, la Educación para el Desarrollo Sostenible (la meta 4.7 que está bajo el ala de UNESCO) es vital para este cambio de consciencia del que hablamos. “Garantizar para 2030 que todos los alumnos adquieran los conocimientos y las habilidades necesarias para promover el desarrollo sostenible, estilos de vida sostenibles, derechos humanos, igualdad de género, promoción de una cultura de paz y no -violencia, ciudadanía global y apreciación de la diversidad cultural y de la contribución de la cultura al desarrollo sostenible”.

Sin educación difícilmente podamos alcanzar un consumo y una producción más responsable (ODS 12). Ya hemos hablado en este blog de aspectos relacionados con las agricultura y ganadería responsable https://www.zafran.com.ar/sin-categoria/carne/ .

En resumen, a la hora de elegir lo que comemos debemos mirar la tabla nutricional (que se corresponde con el objetivo 3, de Salud y Bienestar) pero además tener en cuenta toda la colorida tabla de Objetivos de Desarrollo Sostenible.

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